domingo, 21 de enero de 2018

El manga en la actualidad



El manga es un elemento más de la vida cotidiana de los japoneses, la gente lo lee como si del periódico se tratase. Compran mangazasshi (revistas semanales de manga) de 200-300 yenes regularmente (unos 2 € aproximadamente), las leen y luego se suelen ver abandonadas en el tren o en bancos para que las lea el siguiente que las encuentre. Leer manga no está considerado como algo especial, es algo que la gente hace con tanta naturalidad como en Europa se leen libros, revistas o periódicos. Si te recomiendan un título, a veces no sabes si lo que te han recomendado se trata de un manga o de un libro hasta que lo compras. Como en cualquier expresión cultural existe un grupo de fans obsesivos denominados otakus que tienen el manga como una forma de vida. Algunos otakus incluso hacen sus propios mangas y revistas creadas por fans llamadas dojinshi, que son comercializadas en lugares como Akihabara o eventos como el Comiket.

¿DÓNDE LEER MANGA?
El manga se suele leer en el tren mientras se va al trabajo, en locales llamados manga kissas donde pagas por horas y puedes elegir el manga que quieras leer entre varias estanterías llenas de ellos, en konbinis (tiendas de 24 horas), donde no está mal visto leer manga de pie sin pagar, en librerías especializadas, en bibliotecas públicas, etc.

CARACTERÍSTICAS DEL MANGA
Los japoneses son muy buenos integrando cosas del extranjero, añadiendo su parte, creando algo mejorado y venderlo de nuevo al resto del mundo. En el caso del cómic, tomaron las ideas fundamentales del cómic americano, lo japonizaron y crearon algo totalmente nuevo conocido como manga. Su extensión es mucho mayor que las típicas 32 páginas del comic-book, existen decenas de géneros más allá de los superhéroes y aventuras: el manga consigue un poder expresivo similar al de la novela o el cine. De hecho, Japón es uno de los países del primer mundo con menos cines por habitante; la industria del manga es muchísimo más poderosa que la del cine.

UN FENÓMENO SOCIAL
Durante la última década está surgiendo una tendencia que consiste en convertir manga en series y películas. Por ejemplo, Nana comenzó como manga y ahora hay libro, serie de animación, película y videojuegos. Con Densha Otoko, la película fue el origen, y ahora existe serie, varios mangas, convirtiéndose en un fenómeno viral en la sociedad japonesa a todos los niveles. Densha Otoko popularizó en 2005 una nueva palabra, moe, que se utiliza para destacar la obsesión que tienes por la belleza de otra persona o personaje de animación. Incluso hay camisetas con la palabra moe a la venta en Akihabara, para que os hagáis una leve idea del poder que tiene el manga en Japón.

La vida de los japoneses está bastante controlada, tanto en el trabajo como en la escuela. Tienen que seguir normas en todo momento, respetar a la gente según la jerarquía, al edad, etc. Viven bajo cierta represión y quizás sea este el motivo que incentive su poder creativo y también sus ganas de dejarse llevar por la imaginación leyendo manga. Dentro de la sociedad capitalista global en la que se está convirtiendo el mundo, el manga encaja perfectamente para ayudar a los niños y adultos a soñar e intentar realizar sus deseos.

La edad de oro del manga fue a mediados de los noventa, desde entonces las ventas no han dejado de bajar, en 2008 no llegan ni a la mitad. La razón parece estar en que la gente está encontrando otras vías de escape, como por ejemplo internet, los videojuegos o los servicios para los móviles. En los años noventa se veían una media de diez personas por vagón de tren leyendo manga; hoy en día hay unas veinte personas por vagón navegando con el móvil, tres personas jugando con la Nintendo DS o la PSP y una persona leyendo manga: el resto lee libro, periódicos o duerme.

Como veis, otros métodos de entretenimiento han comido parte del mercado a las empresas con intereses en el manganime cuya solución al descenso de ventas parece que la han encontrado en la exportación de la cultura manga a otros países. El mercado manga decrece en Japón pero crece a pasos agigantados en otros lugares como Corea, China o Estados Unidos, donde ya es un negocio que mueve varios centenares de millones de dólares al año, y en Europa sigue la tendencia de crecimiento que se inició en los años noventa.

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