domingo, 27 de abril de 2014

Brevísima historia de Japón

La leyenda dice que Japón nació de los amores entre dos divinidades: Izanagi e Izanami. Estas dos divinidades tuvieron una hija llamada Amaterasu de la cual desciende toda la larga dinastía de emperadores japoneses. Incluso hoy día una gran parte de la población japonesa considera que su emperador es un dios viviente.

Los primeros pobladores de los que se han encontrado restos arqueológicos son de la Era Jomon, hace más de 8000 años. Pero hay que esperar hasta el siglo VIII para asistir a la creación de un auténtico estado japonés, cuya primera capital fue Nara. Esta ciudad se construyó siguiendo los modelos de ciudades chinas y alojó un tiempo la residencia del emperador. Durante los primeros años de existencia del estado japonés hubo muchas luchas y guerras entre sectas, hasta tal punto que el emperador no pudo soportar tanta presión y se mudó a Kioto, convirtiéndose en la nueva capital durante los siguientes mil años.

Aun así, siguieron las guerras y disputas entre familias por hacerse con el poder. Al final, el jefe del clan Minamoto fue nombrado shogun (líder militar de Japón) e instaló su cuartel general en Kamakura, cerca de la actual Tokio. Los shogun controlaron el país durante siglos, aunque la figura del emperador seguía existiendo muchas veces de manera simbólica, sin ninguna capacidad de decisión. Comenzó una época marcada por la ideología militar y la entrada del budismo zen desde China. Durante esta época apareció una nueva casta, la de los samuráis, que fue imponiendo su dominio por todo el territorio. Entre el siglo XIV y el XVI, Japón funcionó bajo un sistema de feudos que siempre estaban batallando entre ellos. La capital seguía siendo Kioto, desde donde el shogun "controlaba" todo el país.

La batalla de Sekigahara
A finales del siglo XVI, bajo el gobierno del shogun Toyotomi Hideyoshi, reinaba una cierta paz y tranquilidad. Todo cambió en el año 1600, cuando tuvo lugar uno de los sucesos más importantes en la historia de Japón, la batalla de Sekigahara. Este conflicto susupo la derrota del clan Hideyoshi y el cambio del gran gobernante: los Tokugawa comenzaron su mandato y gobernaron Japón hasta el 1868. El primer Tokugawa fue Ieyasu, que decidió gobernar desde su castillo situado en Edo, el actual Tokio. De hecho, la época en la que gobernaron los Tokugawa se conoce como el Período Edo (1600-1868).


La nueva Edo
Hasta entonces Edo había sido un pequeño poblado sin importancia, pero a partir del siglo XVII se convertiría en la capital de Japón, título que ha conservado hasta nuestros días en los que es conocida como Tokio. Rápidamente comenzaron a aflorar rutas comerciales desde Kioto hasta Edo, y los samuráis, nómadas y comerciantes se fueron instalando en el nuevo centro neurálgico de la isla. Durante más de dos siglos gobernaron las diferentes generaciones de la familia Tokugawa; eran extremadamente conservadores, hasta el punto de cerrar las puertas a cualquier influencia del exterior. Es decir, no se permitía la entrada de extranjeros ni tampoco la salida de japoneses. Si se encontraba algún forastero en el interior del país era automáticamente condenado a muerte: muchos exploradores españoles y portugueses murieron al llegar a Japón.


Proteccionismo extremo
El país estuvo totalmente cerrado a influencias externas hasta el año 1868. Pensad en las consecuencias que esto puede tener para un país y para su gente. Durante esta época los habitantes de Japón desarrollaron un amor casi neurótico por su país: pesaban que eran el centro del mundo y se dejaban la piel trabajando en él, mientras iba naciedo un gran sentimiento nacionalista. Por otro lado, ese encierro supuso un gran desarrollo en las artes y tradiciones japonesas: aparecieron nuevas formas de teatro, las geishas o el grabado japonés conocido como ukiyoe.


La flota de Perry rompe el proteccionismo
A mediados del siglo XIX, cuando Europa y Estados Unidos ya estaban en plena revolución industrial, Japón era un país feudal dirigido por militares y samuráis que tenían poder de vida o muerte sobre el resto de la sociedad. En julio de 1853, una escuadra americana, dirigida por el almirante Perry, penetró en la bahía de Tokio. El oficial propuso al gobierno japonés firmar un tratado que autorizase a Estados Unidos a comerciar con el archipiélago.

Perplejo ante los cañones estadounidenses, el shogun, por primera vez en seis siglos de poder militar, consultó al emperador sobre lo que era más conveniente hacer. Sin vacilar, este respondió que tenían que expulsar a los americanos. Por desgracia, el shogun no tenía los medios militares suficientes para expulsar a los estadounidenses y se vio obligado a firmar el acuerdo propuesto. Al desobedecer al emperador, considerado por todos los japoneses como un dios viviente el último de los Tokugawa perdió la confianza del pueblo. Tuvo que dimitir para permitir una restauración triunfal del poder de la casa imperial. El joven Mutsushito, más conocido por el nombre de emperador Meiji, se encontró, con sólo 15 años, a la cabeza del país. Lo primero que hizo fue cambiar el nombre de la capital, Edo por Tokio, "capital del este". Paradójicamente, con el retorno del emperador al poder, Japón entró de lleno en el mundo moderno.

En 1868 en Occidente ya usábamos trenes y diferentes tecnologías que en Japón no tenñian, allí seguían usando el caballo y la burra. ¿Cómo pudieron en tan sólo 72 años desarrollar la tecnología necesaria para enfrentarse a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial? ¿Cómo pudieron, después de ser derrotados, resurgir en tan pocos años y llegar a se una de las grandes potencias mundiales siendo líderes en tecnología?

No hay comentarios: